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Universidad de Alicante

Publicado en el Diario Información el 22.10.2010

Hace casi cien años moría asesinado en la puerta de sol de Madrid el entonces presidente del Consejo de Ministros don José Canalejas. Su historia me interesó siempre debido a que Canalejas daba nombre a uno de los paseos que yo considero más bonitos de mi ciudad. Ahora es muy fácil escribir dos o tres palabras en un buscador y localizar cientos de referencias más o menos contrastadas acerca de la vida y logros de Canalejas. Hace algunos años, cuando leías la historia a través de los libros de texto te imaginabas al malvado anarquista que se acercaba siempre por la espalda y disparaba de forma traicionera contra Canalejas, igual que hicieron con Cánovas del Castillo o como posteriormente con Dato. El asesinato de Canalejas siempre tendrá el misterio para los amantes de las teorías de la conspiración o quizá para los del fatalismo de las personas que estaban donde nunca debieron estar. Los primeros porque al suicidarse el anarquista Manuel Pardiñas en el mismo lugar del asesinato nunca se llegó a poder a clarificar del todo. Los segundos, porque se apuntó a que Pardiñas realmente había planeado asesinar al Rey don Alfonso XIII y por ello merodeaba por esa zona, pero por los crueles designios del destino al encontrar a todo un presidente del Consejo de Ministros sin escolta cercana no pudo resistir la tentación de dar un golpe al Gobierno de España.
Para una ciudad y en una zona, la zona centro, tan poco dotada de jardines y parques, el parque de Canalejas es una zona excepcional. Atravesar la Explanada con la visión del Puerto y llegar a la frondosa zona del parque a mí siempre me produce una extraña y agradable sensación. Siempre asocio el parque a mis hijos cuando eran muy pequeños y acostumbramos a utilizar algunos de los juegos que allí se encuentran, también recuerdo innumerables paseos de ida y vuelta que me permitían pensar aspectos complejos de mi tesis doctoral. Caminar bajo los árboles frondosos te permitía sumergirte por unos breves instantes en un paisaje bucólico, donde hasta en ocasiones desaparecían todos los sonidos de la ciudad. 
Siempre he considerado el parque de Canalejas uno de los lugares más emblemáticos de Alicante, quizá de forma equivocada dadas las acciones que planea perpetrar el Ayuntamiento. Poder caminar cerca de un árbol en la zona centro de Alicante es difícil, casi sólo me atrevo a recordar los de Canalejas y los que se encuentran alrededor de la estación de autobuses. Por ello, me produjo un escalofrío conocer la noticia de que nuestro Ayuntamiento había decidido ampliar la calle Portugal arrancando un pedazo del paseo de Canalejas. Nada más conocer la noticia di un pequeño paseo acercándome allí, mientras caminaba pensaba que seguramente no había entendido bien la noticia o que en el peor de los caso como pasó en la peatonalización de la zona cercana a la Casa Carbonell sería una de las ocurrencias de “donde dije digo, digo Diego” a la que últimamente nos están acostumbrando.
La aparición de unas vallas de obra en las cercanías me hizo volver a la triste realidad. Consulté con unos compañeros arquitectos de mi Escuela si veían alguna explicación lógica a tal actuación que mi mente tan pragmática no podía concebir. Tras un interesante debate, nadie pudo justificar, ni siquiera por la situación del tráfico la actuación prevista por el Ayuntamiento. Cuando oigo palabras a la alcaldesa de que sólo va a afectar a algún árbol que va a ser inmediatamente plantado en otro lugar y leer algún informe incomprensible acerca del tráfico me quedo con el artículo que el catedrático de Urbanismo don José Ramón Navarro Vera publicaba también en este periódico y es que no hay justificación posible de tal obra.
Estos últimos años he viajado mucho, he conocido bastantes ciudades, más o menos grandes más o menos importantes o incluso conocidas o no, y en muchas de ellas se podía vislumbrar un modelo de ciudad, un objetivo, un decir lo que queremos que sea el lugar donde viviremos con nuestras familias. Por ejemplo, cuando paseas por Valencia y ves su apertura al mar, el uso del antiguo cauce del río, la recuperación del centro histórico, la integración de las universidades e incluso la apertura de nuevas zonas te das cuenta de todo lo que los dirigentes de Alicante no han hecho por ella.
En Alicante estoy perdiendo la fe de que pretendamos tener un modelo de ciudad. Para nuestro anterior alcalde parecía que el modelo era construir edificios en cualquier terreno que quedara libre y si se tenía que construir algún parque que se hiciera lo suficientemente lejos para que su valor del suelo fuera ínfimo. Me defrauda la actual alcaldesa con acciones como las de Canalejas, no sé si por iniciativa suya o por la de algún técnico avispado que no vive por aquí o no conozca la relevancia de determinados espacios de la ciudad. 
Creo que debemos definir qué es lo que queremos que sea Alicante, el modelo de ciudad debe ser consensuado y no improvisado ni parcheado. Dicen que una de las frases favoritas de don José Canalejas era “Todo lo que sea forzar la evolución es destruirla”, quizá debemos ir despacio pero ir hacia determinado lugar independientemente del signo político o del alcalde que nos gobierne. Pero parece difícil ya que no sé si sabemos dónde estamos pero seguro que no sabemos hacia dónde vamos.

Post Author: Fernando Llopis

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